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30/10/2018

La inocuidad de los alimentos como elemento de sanidad mundial

Un nuevo estudio del Banco Mundial concluyó que el impacto de los alimentos insalubres cuesta a las economías de ingreso bajo e ingreso mediano alrededor de U$S 110.000 millones anuales en pérdida de productividad y gastos médicos.


 

Montevideo – TodoElCampo – Las enfermedades transmitidas por los alimentos generan gastos millonarios según un estudio del Banco Mundial difundido esta semana en Washington, Estados Unidos. El director superior del Departamento de Prácticas Mundiales de Alimentación y Agricultura del Banco Mundial Juergen Voegele dijo que en este tema se debe “centrar la atención en la inocuidad de los alimentos a nivel interno” porque “los países pueden fortalecer la competitividad de sus agricultores y de la industria alimentaria, y desarrollar su capital humano”. En definitiva “los alimentos inocuos son indispensables para nutrir a una fuerza de trabajo saludable, instruida y resiliente”, dijo.

Un nuevo estudio del Banco Mundial concluyó que el impacto de los alimentos insalubres cuesta a las economías de ingreso bajo e ingreso mediano alrededor de U$S 110.000 millones anuales en pérdida de productividad y gastos médicos.

Lo bueno es que gran parte de estos costos podrían evitarse si se adoptaran medidas preventivas para mejorar la forma en que los alimentos son manipulados desde el establecimiento agrícola hasta la mesa del consumidor.

Para evitar que los alimentos transmitan enfermedades es importante lograr una mejor gestión de la inocuidad de los alimentos, eso también contribuiría de manera significativa al logro de varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular aquellos relacionados con la pobreza, el hambre y el bienestar, señaló el Banco Mundial.

600 MILLONES DE PERSONAS AFECTADAS, 420.000 MUERTES PREMATURAS.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades transmitidas por los alimentos afectaron a 600 millones de personas y causaron 420.000 muertes prematuras en 2010.

Esa carga mundial de enfermedades transmitidas por los alimentos no se distribuye en forma pareja. En relación con su población, los países de ingreso bajo e ingreso mediano de Asia meridional, Asia sudoriental y África al sur del Sahara soportan una elevada carga. Estos países representan el 41 % de la población mundial, pero registran el 53 % de todos los casos de enfermedades transmitidas por los alimentos y el 75 % de las muertes relacionadas con estas.

Los niños pequeños son los más afectados por los alimentos insalubres: los menores de 5 años constituyen apenas el 9 % de la población mundial, pero representan casi el 40 % de los casos de enfermedades transmitidas por los alimentos, y el 30 % de las muertes infantiles se relacionan con dichas enfermedades.

Se estima que la pérdida total de productividad asociada con las enfermedades transmitidas por los alimentos en los países de ingreso bajo e ingreso mediano alcanza los U$S 95.200 millones por año, y que el costo anual del tratamiento de dichas enfermedades es de U$S 15.000 millones. Otros costos —que son más difíciles de cuantificar— son la pérdida de ventas por parte de las explotaciones agrícolas y las empresas, los ingresos comerciales que se dejan de percibir, las consecuencias para la salud cuando los consumidores evitan ingerir alimentos perecederos pero ricos en nutrientes, y la carga ambiental que significa el desperdicio de alimentos.

CENTRAR LA ATENCIÓN EN LA INOCUIDAD DE LOS ALIMENTOS.

El director superior del Departamento de Prácticas Mundiales de Alimentación y Agricultura del Banco Mundial Juergen Voegele dijo que “la inocuidad de los alimentos recibe relativamente poca atención a la hora de formular políticas y no se destinan suficientes recursos a esta cuestión. Las medidas suelen ser reactivas —ante graves brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos, o interrupciones del comercio— en lugar de preventivas”, apuntó.

Agregó que “al centrar la atención más deliberadamente en la inocuidad de los alimentos a nivel interno, los países pueden fortalecer la competitividad de sus agricultores y de la industria alimentaria, y desarrollar su capital humano. Después de todo, los alimentos inocuos son indispensables para nutrir a una fuerza de trabajo saludable, instruida y resiliente”.

El economista agrario principal del Banco Mundial Steve Jaffee advirtió que “los gobiernos de los países de ingreso bajo e ingreso mediano deben invertir más en el área de la inocuidad de los alimentos”, pero también “hacerlo de manera más inteligente”.

Lo anterior “implica invertir en conocimientos fundacionales, recursos humanos e infraestructura; establecer sinergias entre las inversiones en inocuidad alimentaria, salud humana y protección del medio ambiente, y utilizar la inversión pública para movilizar inversión privada”, dijo Jaffee.

PROPORCIONAR INFORMACIÓN

El estudio del Banco Mundial señaló también que sobre inocuidad de los alimentos el enfoque tradicional se centra en hacer cumplir las normativas mediante la realización de pruebas de productos e inspecciones de las instalaciones donde se manipulan alimentos, y en la imposición de sanciones legales y financieras en caso de infracción.

Pero se debe insistir más en la necesidad de proporcionar información y otros recursos, a fin de motivar y empoderar a los operadores del sector alimentario para que cumplan la regulación sobre inocuidad de los alimentos.

“Los resultados de la regulación deben medirse en términos de empresas que la cumplen, la confianza de los consumidores, y los efectos directos de la inocuidad de los alimentos, y no en función de la cantidad de multas o cierres de empresas”, subrayó Jaffe.

DOCUMENTO.

Acceda al estudio The Safe Food Imperative: Accelerating Progress in Low- and Middle-Income Countries (El imperativo de la inocuidad de los alimentos: Acelerar los avances en los países de ingreso bajo e ingreso mediano) ver aqui

 (Foto Banco Mundial).

 




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